Dejé de hablar con la IA y puse a una langosta a cuidar mi dieta (y mi carrera)
Cómo los agentes de IA ejecutan tareas reales por ti (no solo chat)
Techos Rentables: experiencia que transforma la energía empresarial (patrocinado)
En Techos Rentables contamos con amplia experiencia en instalaciones solares para empresas. Diseñamos soluciones confiables y eficientes que permiten transformar el costo energético en una ventaja competitiva. Impulsamos la transición hacia un modelo donde las empresas controlan su energía y se proyectan con mayor solidez hacia el futuro.
Recuerdo esa sensación de quedarme pegado al único televisor de la casa —esos de tubos catódicos que pesaban una tonelada— viendo a Bill Gates mostrar las "casas del futuro". Ver esa domótica rudimentaria me voló la cabeza y, honestamente, fue lo que me empujó a estudiar Ingeniería de Sistemas. Sentía que mi carrera iba a definir el futuro de la humanidad.
Hoy, ese niño sigue aquí, pero la verdad es que con la velocidad de la IA, ya no tengo ni idea de qué va a pasar en cinco años. Siento que cada vez que le "agarro el tiro" a una ola tecnológica, ya el cuento va por otro lado. Pero hace poco me topé con algo que me sacó de la parálisis: OpenClaw (o "la langosta", por su logo)
El experimento: Saimon, mi nutriólogo digital
Más allá de usar la IA para leer correos o resumir newsletters, quería algo que me sumara valor real, algo "tangible". Así que decidí configurar mi propia langosta para que fuera mi nutricionista personalizada.
Para los que me conocen, saben que soy de contextura "gruesa" (o como digo yo, rellenito de amor). He pasado por mil nutricionistas en Colombia: desde los que son unos cracks hasta los que todavía te imprimen una dieta.doc de Microsoft Office 97. Así que agarré todos esos años de planes de alimentación y documentos y se los di como contexto a mi agente, al que bauticé Saimon.
El momento “wow” no fue que Saimon me respondiera preguntas. Fue que empezó a actuar:
Me pregunta proactivamente qué he comido.
Calcula mis calorías y registra mis comidas sin que yo se lo pida mil veces.
Me da feedback inmediato y me propone reemplazos si me salgo de la ruta.
Ahí entendí el cambio: pasamos de la IA conversacional (la que te echa cuentos) a la IA operativa (la que hace el trabajo)
¿Por qué esto nos importa como profesionales tech?
Como ingenieros, a veces caemos en el error de pensar que la IA es solo para escribir código más rápido. Pero OpenClaw nos muestra que el futuro es la orquestación de agentes. Ya no somos solo "prompters", somos supervisores de flotas digitales.
Imagínense esto en nuestro contexto local:
Un agente que haga la declaración de renta ante la DIAN mientras tú te enfocas en la arquitectura de tu proyecto.
Un agente que sea el tutor de matemáticas de tus hijos, basado en el currículo de su colegio.
Agentes que apoyen a otros profesionales (abogados, médicos, contadores) quitándoles la tarea aburrida de supervisar procesos y dejándolos enfocarse en lo estratégico.
El “Agent Store” que viene
Siento que vamos hacia un futuro donde no iremos a una tienda a comprar apps, sino a un Agent Store a contratar conocimiento ejecutable. OpenClaw es especial porque, a diferencia de las soluciones cerradas, es de código abierto y lo puedes correr localmente (en un Mac Mini o hasta en tu propia infraestructura), lo que nos da soberanía sobre nuestros datos.
No se trata de que las máquinas nos reemplacen, sino de que dejen de ser "loras" que repiten cosas y se conviertan en colaboradores que nos liberen de la carpintería operativa.
¿Y tú, qué tarea “aburrida” pero necesaria le delegarías hoy mismo a una langosta si pudieras?




